Martes, noviembre 20

Buceo con mantarrayas en Cancún

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El buceo con mantarrayas es uno de los muchos atractivos que ofrece Cancún. La forma de diamante alargado que tienen estos animales, debido a sus largas aletas pectorales; tiene un patrón de coloración muy atractivo, un dorso oscuro que está adornado completamente por círculos blancos, contrastando con el tono homogéneo blanco de su parte ventral, todo esto seguido de una inusual cola larga. Zonas con gran cantidad de corrientes son los sitios donde se congregan estas rayas, dado que, con solo mantenerse en su sitio y abrir la boca, pueden respirar, evitando así gastar mucha energía. Es en estas zonas de fuerte corriente donde podemos encontrar tres barcos hundidos en los que se reúnen las rayas.

Dos de estos barcos se encuentran en las aguas de Cancún: el C-58 Anaya y el C-55 Juan de la Barrera, y uno más en Puerto Morelos, el C-56 Juan Escutia. Estos barcos cumplieron la función de dragaminas de la Marina estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial; finalizado el conflicto, las embarcaciones pasaron a formar parte de la flota de la Marina de nuestro país, donde se siguieron utilizando por décadas. Entre los años 1996 y 2000 pasaron a “mejor vida” al ser son hundidos en zonas de blanquizal, convirtiéndose así en arrecifes artificiales, creando un nuevo hábitat para corales y peces, además de constituirse como otro de los grandes atractivos que se ofrecen al visitante en el

Temporada para practicar buceo con Mantarrayas

Durante el buceo con mantarrayas se puede observar cómo encima del barco, a pesar de la fuerte corriente, flotan inmóviles, descansando, quince rayas águila, las cuales, al percatarse de nuestra presencia, empiezan a rodear el barco por los costados y luego se dispersan. Las agrupaciones de rayas águila no se dan todo el año: es durante el invierno, a medida que desciende la temperatura de las aguas, cuando se les puede ver en abundancia.A pesar de ser animales muy carismáticos, es poco lo que la ciencia conoce de su vida. Se distribuyen en todos los mares tropicales del planeta, aunque los científicos no están seguros de que todas sean de la misma especie; además, existe la posibilidad ‒cada ves más aceptada‒ de que en realidad se trate de cuatro a siete especies distintas.

 

De su vida íntima se sabe que se reproducen máximo una vez al año, dado que tienen un periodo de gestación muy largo, al cabo del cual se acercan al manglar, donde paren de una a cuatro crías. La poca descendencia a lo largo de los años las hace sumamente vulnerables a la pesca, y actualmente en México no existe veda que las proteja. Los blanquizales y los arrecifes, así como algunas porciones de lagunas costeras, son sus lugares preferidos para buscar invertebrados, de los cuales se alimentan. Por medio de sensores ubicados cerca de la boca, las rayas pueden percibir en el fondo del mar los impulsos bioeléctricos que emiten almejas y caracoles,incluso si estos se encuentran enterrados en la arena. Su mandíbula baja funciona como una pala para excavar y conseguir alimento. Terminado el invierno, los grupos de rayas águila desaparecen.

¿Quién te lleva?

Casas de submarinismo como Aquaworld y Solo Buceo organizan viajes para bucear dentro de los barcos ‒lo cual de por sí es toda una aventura‒ con el añadido de que de noviembre a marzo nos podamos topar con grupos de rayas circulando alrededor.

 

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